Todo sobre mi madre

La escritora Adriana Riva presenta en el libro “Ahora sabemos esto” una indagación poética sobre la relación entre madres e hijas.

GIMENA BILBAO

¿Por dónde se entra a una mamá?, pregunta Laura Wittner en la contrapa de Ahora sabemos esto (Rosa Iceberg, 2022), de Adriana Riva. Agrego: ¿cómo se sale de ella? 
“Se acepta el misterio del mito, del origen”, escribe la autora en las notas que preceden al libro. Así se teje Ahora sabemos esto: una madre y una hija leen la Odisea, el primer poema de la literatura de Occidente. Van y vienen sobre el texto. Buscan, consultan, dudan y definen. La historia –la de Ulises, la de Adriana– se hila desde la falta. Lo que no se sabe es el punto ciego constitutivo, un corazón invisible. Lo que no se sabe es la propia madre definida desde los hiatos que Adriana Riva convierte en canción. “La musica de la repeticion es el sonido del intento repetido”, dice Laura Wittner. Nunca conoceremos tanto a la madre que se narra, ni tan poco. Pero en esas lagunas el texto se abre y deja entrar a todas las madres, bordea lo universal: “No sé explicar / a mi madre / ella es / muy / muy / muy”. 

No podemos decir quiénes somos en totalidad (“Mamá / hay cosas / que no vamos a saber / nunca”), pero el clan materno graba el relato más legítimo que tenemos: soy tu madre, una flecha de dos puntas. ¿De qué mujer vengo? ¿cúantas madres caben en mí y hacia qué mujer voy? Nadie sale ileso, como también lo entendió María Malusardi en Una madre es un piano triste. Quizás nos queda ir y volver de la certeza a la duda, tratar de flanquear el Estigia, con la gracia (en el sentido artístico, como el don de dominar la regla sin que se note el esfuerzo) con que lo hace la autora. 

“Si tuviésemos / un solo deseo / pediríamos / cuentos”. Pero, ¿qué haremos con los relatos? Tal vez sea como la pintura de Dorothea Tanning, Cumpleaños (1942), en la que su avatar pictórico se desplaza ante un conjunto de puertas abiertas: todo posibilidades. Podemos ser las hijas diligentes o las rebeldes, las madres o las no-madres, las que continúan el relato o las que lo deponen, las que entran a la madre o las que salen de ella. De una forma u otra, todas tendremos que hacernos cargo de esa herencia más o menos presente y ni unas ni otras sabemos si lo estamos haciendo bien. “Ahora sabemos esto / y perdimos / lo demás”.

Adriana Riva trabajó diez años como periodista, publicó el libro de cuentos Angst (Tenemos las máquinas, 2017) y La Sal (Odelia editora, 2019). Es una escritora en flotación: se desliza sobre el cuerpo del poema como si no existiera el peso específico de su materia. Todo se rinde ante su pluma. Lo grave y lo leve se dejan domesticar. Por eso sus textos son un mapa de los vínculos más complejos sin desbordes. Adriana Riva tiene el talento de convertir casi cualquier cosa en poesía, escribió Margarita García Robayo sobre su primer libro de cuentos, Angst, de forma premonitora y Ahora sabemos esto es la prueba definitiva.

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