Los libros que salvaría de un incendio

El editor de Gatopardo, Lucas Villavecchia, preparó una playlist con los libros de su catálogo que salvaría del fuego.

En la memoria de Lucas Villavecchia, el descubrimiento de la literatura no va asociado a un libro sino a varios: desde la serie de Manolito Gafotas, de Elvira Lindo, hasta ediciones antiguas de clásicos de la literatura juvenil como las novelas de Emilio Salgari protagonizadas por el Corsario Negro. Y puesto a pensar una escena iniciática en la literatura elegiría esta: la vez que su padre le compró en FNAC el clásico de Alejandro Dumas, El Conde de Montecristo, un libro interminable que leyó con cierta dificultad, pero que terminó con mucho orgullo por la cima conquistada. “Tal vez fue la primera vez que leí de manera consciente y esforzada”.

El catálogo de Gatopardo apuesta a lo que el gran editor italiano Roberto Calasso llamó “libros únicos”, aquellos cuyo mejor aval es su propia calidad literaria. “Creemos que hay un público lector exigente que busca enriquecerse con la lectura de buenos libros”, se presentan en el sello. Por esta razón, en un juego tal vez perverso pero entretenido, le propusimos al editor que si tuviera que salvar tres libros que forman parte de su catálogo de un incendio, cuáles serían. Estas son sus respuestas.


El turista desnudo, de Lawrence Osborne: una crónica-ensayo sobre el sentido del viaje en el siglo XXI, porque hace eso tan difícil de instruir deleitando. Se puede leer como una novela de aventuras divertidísima y rocambolesca, pero también como un ensayo erudito y documentado sobre la evolución del viaje en los últimos tres siglos. Me atrevo a decir que Osborne es, además, el mejor prosista de nuestro catálogo.


Estado del malestar, de Nina Lykke: esta novela marcó un antes y un después en la historia de la editorial, ya que fue nuestro primer gran éxito de ventas (que quede claro que no hablo de cifras astronómicas). Es un libro muy ácido que satiriza las neurosis y las insatisfacciones de gente del primer mundo que se supone que lo tiene todo para ser feliz y sin embargo siempre halla motivos para la insatisfacción. Aunque funciona como un espejo de las peores manías de Occidente, es un libro catártico, sobre todo en esta época en la que todos estamos hartos de todo, como la protagonista de la novela.


Clics contra la humanidad, de James Williams: un ensayo muy pertinente en esta época de distracción tecnológica en la que las grandes empresas tecnológicas hacen lo posible por colonizar nuestra mente. El autor es un ex alto cargo de Google que se cayó del caballo y ahora hace un alegrato contra los abusos de la industria que le dio de comer. Una defensa filosófica de la importancia de poder prestar atención a las cosas que importan, no sólo para nuestro propio bienestar personal sino para el de nuestras democracias.

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