La experiencia extraviada

Boaventura de Sousa Santos, el gran pensador portugués de los movimientos sociales y un libro que convoca a la izquierdas del mundo.

Facundo Milman
Boaventura de Sousa Santos (Coimbra, 1940)

La crítica y la profecía —plantea Walter Benjamin— son las dos formas en las que confluye la redención del pasado. Y entendámonos: redención significa arreglo, recomposición y revuelta del mundo. La noción propuesta por Walter Benjamin encaja con el concepto cabalístico de tikun olam, arreglo del mundo, que tiene su similitud en la justicia social. En un sentido similar, Marc Bloch —en contra de la doxa— escribió que sin atender el presente resulta imposible comprender el pasado. Con dificultad o no, la crítica política supo encontrar su cauce. Izquierdas del mundo, ¡únanse! (CLACSO) de Boaventura de Sousa Santos parece no solo recuperar la tradición izquierdista, sino también tomar las consignas de Benjamin y Bloch: la redención del pasado solo es posible si podemos entender el presente.

El libro se encuentra signado en su tapa ya que al observar la ilustración donde aparecen el Black Live Metter, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, la resistencia de los pueblos y/o la interpelación “¿Cuántos pobres cuesta un rico?”, nos sitúa en los reclamos de justicia por parte de la izquierda. El trabajo de escritura en Sousa Santos intenta recomponer —aquello que Benjamin se preguntaba— el pasado para articular el presente y llevar una nueva propuesta al futuro. La formulación de los prologuistas es constituir alianzas, tejeduras y horizontes donde se encuentran los abismos porque es mejor construir puentes a través de los cuales es posible avanzar que caerse al vacío. El horizonte, por lo tanto, está compuesto por tres planos: la reconfiguración y la profundización de la justicia social, el reconocimiento y la conquista de nuevos derechos destinados a sectores de la sociedad históricamente relegados y una política orientada al cuidado y preservación del medio ambiente —Jóvenes por el Clima es la encarnación de un movimiento social y político para llevar a cabo dichas políticas.
Sousa Santos investiga a las izquierdas hace más de dos décadas y este libro es el efecto de algunos hallazgos. Y tiene un dato claro: el avance brutal de las derechas en el mundo en los últimos diez años. El sociólogo portugués entiende al neoliberalismo como un proceso que inicia en el 1980 y llega hasta nuestros días, es decir, es un proceso que nunca se detuvo. Pero la crisis actual es letal por dos motivos: la no-coincidencias de las izquierdas y las carencias que vino a demostrar la pandemia. El diagnóstico de Sousa Santos es certero: la izquierda puede no ser buena, la derecha no es buena. Sutil, pero gran diferencia. El otro signo que nos arroja nuevos resultados es que la derecha tenga la posibilidad de asumirse como la defensora de las causas nobles del pueblo, esta es la calamidad. Sousa Santos ejemplifica con la pobreza, pero también tenemos el caso local. Hace unos días, pudimos leer a Alejandro Kaufman escribir que “Los pobres no existen. Existen los ricos y ellos tienen todo lo que les falta a los demás”. Paradoja mortal en el capitalismo tardío: se menciona, se habla y —actualmente— se pasea a los pobres por los medios de comunicación culpabilizándolos, pero no se menciona a los ricos. Se habla de “riqueza” mientras que se hace cargo de ella al resto de la población. Se concentra el poder económico en unos pocos y se responsabiliza a todo un pueblo. Esta visión coincide con la del sociólogo portugués ya que él menciona a las fuerzas neoliberales, en una agenda global y en la pandemia, como responsables de una aceleración de la concentración de la riqueza capitalista.

Todo inició en 2015 cuando Portugal estaba en una disyuntiva: continuar con la alianza entre socialismo y derecha u optar por una nueva experiencia. Optaron por la nueva experiencia: un frente a frente entre los tres partidos de izquierda (Partido Socialista, Bloque de Izquierda y Partido Comunista Portugués). Las medidas que acordaron tenían dos ejes: parar con el empobrecimiento creado por la intervención de la derecha, reponiendo los ingresos de los trabajadores, y frenar las privatizaciones —las privatizaciones que siempre proponen tanto el neoliberalismo como el FMI— que ocurren bajo la conducción de la “privatería” (privatización y piratería).

Y sin embargo, Izquierdas del mundo, ¡únanse! viene a plantear una nueva experiencia: la experiencia portuguesa. Luego de analizar varios casos como el brasileño, el colombiano, el mexicano y el español, el sociólogo presenta el caso de Portugal. El caso portugués es poco conocido internacionalmente ya que no solo se debe a que Portugal es un país pequeño, sino también porque ofrece una solución a nuestros problemas: Sousa Santos denuncia que el caso portugués se desconoce porque atenta contra los medios masivos de comunicación, el neoliberalismo y el capital financiero global.
La experiencia portuguesa no solo fue satisfactoria y dejó en un mejor lugares a los portugueses, sino que fue un éxito. La nueva experiencia se puede resumir así: realizando políticas opuestas, es decir, de intervención estatal a las recetas neoliberales se obtienen los resultados que tales recetas siempre anuncian y nunca llegan. Entonces se puede llegar a la consecuencia que tanto anuncian, pero nunca se cumplen sin el sufrimiento de la población. Este éxito tiene sus puntos claves de los que depende: por un lado, los movimientos sociales y, por otro lado, el apoyo parlamentario. Son las dos formas de intervención de los partidos (y sus militantes). Sin sus militantes, no hay partido para conformar la alianza y sin apoyo parlamentario, no hay política en coordinación que prevalezca.
De esta manera, retornamos al principio. Para redimir el pasado, necesitamos comprender el presente a través de la crítica: atender el presente para comprender al pasado. La crítica de Sousa Santos se inscribe en la crítica de un pasado reciente, la experiencia portuguesa de 2015, junto a los análisis de Brasil, Colombia, México y España. Si bien la crítica es optimista, la izquierda también tiene que hacer lo suyo: registrar los acontecimientos sobre la experiencia portuguesa y organizarse. Mejor dicho y apelando al título del libro: Izquierdas del mundo, ¡únanse!

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