Las grandes respuestas

Una playlist con algunas de las mejores respuestas en las entrevistas de la revista The Paris Review.

GUADALUPE FERNÁNDEZ MOORS

Hay una canción de Babasónicos con arquitectura electrónica que construye un universo sonoro fascinante alrededor del beat: La pregunta es. Dice. Y sigue con una sucesión de preguntas: ¿Quién está dispuesto a matar? ¿Quién está dispuesto a morir? ¿Quién va a defender? Y vuelve. La pregunta es: ¿Quién va a defenderte de mí? ¿Quién está dispuesto a luchar? ¿Quién está dispuesto a luchar por amor? ¿Quién está dispuesto a pelear? ¿Quién está dispuesto a pelear por honor? Pienso en eso cada vez que leo las entrevistas del Paris Review. Y pienso que me encantaría escribir un ensayo sobre la pregunta, esas preguntas muchas veces abiertas, esas preguntas muchas veces de ocasión que pueden leerse en esas conversaciones de la revista; entrevistas que se convirtieron en un género, con el retrato de los lugares en los que se hace, con el contexto para entender en qué punto de la carrera del personaje (narradores, poetas, guionistas) se realizó, esas entrevistas pregunta-respuesta que a veces incomodan (pero son las menos) y dejan abierta la posibilidad de respuesta. Esas preguntas. Muchas veces simples. O complejas. Existenciales o prácticas son las que pueden plantear las entrevistas de la mítica revista The Paris Review, publicadas ahora en nuevas traducciones por Acantilado. Aquí una playlist con algunas de las respuestas a esas preguntas.


Louis Ferdinand Céline
¿Cuándo fue feliz en su vida?
Creo que jamás. Porque lo único que uno necesita, al envejecer… creo que si me dieran un montón de plata para estar libre de necesidad… me encantaría, me daría la posibilidad de retirarme e irme a alguna parte, así no tendría que trabajar y podría observar a los demás. La felicidad sería estar solo junto al mar, y que me dejaran en paz. Y comer muy poco, si. Casi nada. Una vela. No viviría con electricidad y esas cosas. ¡Una vela! Una vela, y después leería el periódico.


William Faulkner
¿Hay alguna fórmula posible que se pueda seguir para convertirse en un buen novelista?
Noventa y nueve por ciento talento… Noventa y nueve por ciento de disciplina… Noventa y nueve por ciento de trabajo. Nunca hay que estar satisfechocon lo que se hace. Nunca es tan bueno como podría serlo. Siempre hay que soñar y apuntar más alto de lo que es posible hacer. No hay que preocuparse simplemente por ser mejor que los contemporáneos o que los predecesores. Hay que tratar de ser mejor que uno mismo. Un artista es una criatura impulsada por los demonios. Nunca sabe por qué lo eligieron a él y suele estar demasiado ocupado como para preguntárselo. Es completamente amoral en el sentido de que puede llegar a robar, a pedir prestado o a mendigar ante cualquiera para poder hacer su obra.
¿Quiere decir que el escritor debería ser completamente despiadado?
La única responsabilidad del escritor es hacia su arte. Será completamente despiadado si es buen escritor. Tiene un sueño. Lo angustia tanto que debe librarse de él. No tiene paz hasta que lo logra. Todo lo demás se arroja por la borda: el honor, el orgullo, la decencia, la seguridad, la felicidad, todo, para que el libro se escriba. Si un escritor tiene que robarle a su madre, no vacilará en hacerlo: la Oda a una urna griega vale un incontable número de ancianas señoras.


Ernest Hemingway
¿La estabilidad emocional es necesaria para escribir bien? Una vez me dijo que sólo podía escribir bien cuando estaba enamorado. ¿Podría explayarse más sobre el tema?Qué pregunta. Pero lo felicito por el intento. Uno puede trabajar en cualquier momento si la gente lo deja tranquilo y nadie interrumpe. O más bien, si uno puede ser despiadado con los demás. Pero la mejor escritura se produce por cierto cuando uno está enamorado. Si a usted le da lo mismo, prefiero no explayarme sobre el tema.
¿Y qué ocurre con la seguridad económica? ¿Puede hacer daño a una buena escritura?
Si llega temprano en la vida, y uno ama la vida tanto como el trabajo, hace falta mucho carácter para resistir las tentaciones. Una vez que la escritura se ha convertido en el mayor vicio de uno, en el mayor placer, sólo la muerte puede interrumpirla. La seguridad económica es entonces una gran ayuda ya que evita preocupaciones. Las preocupaciones destruyen la capacidad de escribir. La mala salud es mala en tanto produce preocupaciones que atacan el subconsciente y destruyen las reservas propias. 


Vladimir Nabokov
¿Podría decirnos algo sobre sus hábitos de trabajo? ¿Escribe siguiendo un programa planificado previamente? ¿Salta de una sección del libro a otra, o avanza en línea recta desde el principio hasta el final?
El esquema de la cosa precede a la cosa. Lleno los blancos del crucigrama en cualquier lugar que se me antoje elegir. Escribo esos pedacitos en tarjetas de fichas hasta que la novela está hecha. Mi horario es flexible, pero soy bastante particular con respecto a mis instrumentos: fichas Bristol, rayadas, y lápices bien afilados, con goma de borrar en la punta.

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