En busca del quinto elemento

Playlist: tres libros para entender el hip-hop.

GUADALUPE FERNÁNDEZ MORSS

Si la historia del pop moderno es en gran medida, como dice Bob Stanley, la historia de dos culturas populares, la estadounidense y la británica, y de su interrelación en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, la historia del hip-hop es la de una cultura marginal que absorbe la política, los ritmos y la música de la burguesía disco para devolverla estallada y contestataria. Muchos creen que el surgimiento de la cultura hip-hop se da por una suerte de generación espontánea. Ni de lejos. Como cualquier ruptura nace desde los márgenes y en este caso la ruptura se enfoca en el disco: es el break que construye una particular estructura rítmica. DJ Kool Herc, en la introducción al libro de Jeff Chang, Generación Hip-Hop, eleva este género a casi una especie de religión de cuatro elementos (el DJ, el B-Boy, el MC y el graffiti) en busca de un quinto (que sería “lo real”) como si fuera el satori. Casi cincuenta años después de su surgimiento en las fiestas del Bronx de la mano de DJ’s como Kool Herc, justamente, el hip-hop ocupa hoy el centro de la escena musical en todos los niveles. Incluso con sus subgéneros e incluso subculturas. Es posible que el libro de Jeff Chang sea uno de los más interesantes para entender sus orígenes, historia y legado. De todos modos también hay otros que, desde perspectivas más jugadas cercanas a la poesía visual (vea el de Miller) o la crítica de la incomprensión del género (Foster Wallace/Costello) han tratado de abordarlo. Aunque no sea específicamente sobre hip-hop, la inclusión del libro de Curtis Mayfield se debe a que el género se nutre del R&B, el soul, el funk, incluso del gospel y la música disco. Esa mezcla está atravesada, como decíamos, por un break. Es la ruptura que provoca el hip-hop para hacer surgir algo nuevo.

La ciencia del ritmo
Paul D. Miller
Dobra Robota

¿Se puede rapear un libro? Paul D. Miller, conocido como Dj Spooky That Subliminal Kid, lo hace en La ciencia del ritmo, un ensayo experimental que fusiona el impulso rítmico de una batalla para abordar la estructura del beat en la escritura, atravesado por la historia social del freestyle (con su política pasiones y filosofía) y la crónica personal del autor que reflexiona y busca en el ritmo interno una forma de explicar la cultura y el pensamiento.

Alma vagabunda
Todd Mayfield
Es Pop Ediciones

Escuchar un álbum como “Roots” de Curtis Mayfeld reconstruye todo el paisaje sonoro en el que se fundó la cultura hip hop. Desde el comienzo hasta el final del tema homónimo, con esos gemidos como base para que termine en éxtasis. Curtis Mayfield fue una de las grandes figuras de la música negra y una influencia fundamental para artistas como Bob Marley, Hendrix y, desde luego, los inicios del hip-hop. En esta biografía, su hijo Todd junto al periodista Travis Atria ubica la figura de Mayfield en el lugar que corresponde. En especial porque al sostener su libertad creativa de una manera inquebrantable (y eso se advierte al preferir no incorporarse a sellos emblemáticos como Motown, Stax o Atlantic) no tuvo la suficiente visibilidad. En ese sentido la música de Curtis Mayfield es un emblema de la marginalidad del margen. Y si una de las características del hip-hop es su discurso contestatario, entonces ahí tenemos el discurso de Mayfield desplegado en sus letras directas, que reflejan las preocupaciones sociales y políticas de la comunidad afroamericana a finales de la década de los sesenta y principios de los setenta. Desde la música, Mayfield abraza el movimiento por los derechos civiles y el black power.

Ilustres raperos
David Foster Wallace
Mark Costello
Malpaso

Este es un libro bastante singular. En la línea de las largas crónicas ensayísticas de David Foster Wallace, el impulso del libro es tratar de entender una música que sus autores no llegan a entender del todo: o al menos sobre la que están llenos de prejuicios. Si bien su subtítulo es “el rap explicado a los blancos”, Mark Costello lo reconoce en el prefacio que no podían explicar demasiado: más allá de ciertas impresiones bastante sesgadas: el Boston de su adolescencia, cuando vivía junto al escritor de La broma infinita y la escena del rap estallaba, los pocos clubes de la ciudad no programaban rap por miedo. ¿Miedo? Claro, miedo a que se le llenaran los lugares de bandas callejeras. Para decirlo sin vueltas: a que se le llenaran sus boliches de negros. Lo que en algún punto muestra este libro es la razón de que la música rap exista. Segregación, marginalidad y violencia. Y el arco temporal y artístico que recorre da cuenta de la potencia musical y poética del género.

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