Altermundismo y reparación

Naomi Klein y los desafíos para el activismo político del nuevo milenio.

Por Bibiana Ruiz

A pesar de que algunas señales de esperanza se vislumbran en el horizonte, la incertidumbre y la angustia parecen no querer abandonarnos. Vemos un fin, lo intuimos, pero no sabemos -o no queremos entender- de qué se trata y, por las dudas, no nos hacemos cargo. Después de todo, ya atravesamos varios apocalipsis y acá seguimos, vivitos y coleando. Mientras tanto, con cada nuevo hallazgo investigativo alentador los aspectos negativos redoblan las apuestas. Cepas nuevas que desafían a las vacunas que logramos conseguir a una velocidad récord, la liberación de las patentes que piden unos, los subdesarrollados, y rechazan otros, los poderosos, los laboratorios y las empresas tecnológicas que no paran de acumular en sus arcas. A todo esto se suman la emergencia climática por la destrucción acelerada del medio ambiente y la sexta gran extinción de la que hablan los especialistas. El futuro, por supuesto, continua incierto.
Es un buen momento, entonces, para preguntarnos cómo llegamos hasta acá. Y es eso lo que hace el filósofo David Montesinos en Las razones del altermundismo (Punto de Vista Editores). Allí, el español analiza los puntos más importantes de por qué y cómo estamos donde estamos, al tiempo que bosqueja lo que el futuro tiene para ofrecernos. Para el ensayo, el autor parte de la obra de la periodista y activista canadiense Naomi Klein, quien desde la publicación de No logo (2000) y La doctrina del shock (2007) critica la globalización, las prácticas opresivas del capitalismo contemporáneo y sus previsibles consecuencias. Con una mirada crítica, el autor desmenuza y desenmascara el discurso del neoliberalismo.

El desarrollo del libro está sostenido por dos convicciones que emergen enérgicamente en el inicio de esta década atravesada por la primera ola del Covid-19. Una tiene que ver con el carácter visionario de las multitudes que se manifestaron en la contracumbre de Seattle en 1999, momento en el que el capitalismo globalizado le daba al discurso neoliberal una hegemonía aparentemente incontestable. La otra sostiene la trascendencia de la doctrina del shock, cuyos elementos fundamentales cobran vigencia con el confinamiento y el bloqueo de la actividad productiva. El autor sostiene que el shock del que hablaba Klein “se hace pandemia” y expone que si la lógica del capitalismo del desastre nos está ayudando a vislumbrar las consecuencias amenazantes de la tragedia sanitaria, podemos creer que la misión que se trazó la autora de La doctrina del shock ha sido cumplida. Cabe recordar que aquel texto fue publicado apenas un año antes del crack financiero que desencadenó la Gran Recesión.
La evidencia de que la economía especulativa se convirtió en una máquina descontrolada volvió la obra de Klein un referente para la nueva izquierda global, tanto por su implacable diagnóstico de la realidad del capitalismo como por su determinación y voluntad de construir plataformas de resistencia contra las formas nuevas de dominación. Montesinos habla de la forma en que el pensamiento neoliberal entiende el mundo y cómo acomoda el contexto para adaptarlo a su teoría, al tiempo que desenmascara los mecanismos que las élites dominantes utilizan para preservar y ampliar su poderío. Las razones del altermundismo se ocupa también del escenario político y social y presenta soluciones y propuestas para la posteridad, a la vez que narra los distintos eventos que las comunidades han llevado adelante para contrarrestar los abusos del sistema. En el texto recurre a la visión de Klein que encuentra, tanto en la cultura como en las formas de participación política, líneas de acción originalmente populares que en los tiempos de mundialización son capaces de articular proyectos de resistencia activos y eficaces.
El autor manifiesta, critica y denuncia las razones por las que llegamos a este presente y expone de manera clara y franca las desilusiones que acompañaron el proceso. El mensaje de Montesinos es convincente al exponer los fundamentos y razones a las que podemos aferrarnos no para ilusionarnos sino para enfrentar el futuro con expectativas y convicción. Al igual que Klein, el filósofo hace hincapié en la desigualdad y las inconsistencias del mundo en el que vivimos y apoya, entusiasta, la propuesta de un nuevo Green Deal (acuerdo verde).

Por su parte, Los años de reparación, cuya traducción al español editó CLACSO, es la conferencia The years of repair que Naomi Klein brindó en la edición virtual de la Cumbre Inaugural de la Internacional Progresista 2020 el 18 de septiembre de ese año. El texto cuenta, además, con un prefacio comprometido de la incansable y siempre lúcida Alcira Argumedo. En él, la socióloga resignifica el pedido de Klein a la luz del estallido y profundización de la inestabilidad y la incertidumbre que generó el Covid-19, una crisis alimentada por el crecimiento exponencial del desempleo, la precarización laboral, la pobreza y la indigencia cuya contrapartida ha sido “el crecimiento también exponencial de la concentración y polarización de la riqueza hasta límites insostenibles”.
La exdiputada, que supo ocuparse de los conflictos socioambientales, la geopolítica de los bienes comunes y reafirmar su compromiso con la problemática ambiental, plasmó toda su impronta al introducir el texto de la canadiense. Luego Klein alerta que en un planeta devastado como el nuestro, “si no abordamos el problema fundamental de sobreconsumo que existe dentro del 20% más rico, entonces permaneceremos en crisis”. La periodista expresa que la consecuencia de no hacernos cargo de la situación hará que continuemos viviendo la sexta extinción masiva y no logremos reducir las emisiones de carbono lo suficientemente rápido.
El Nuevo acuerdo verde surgió a partir de la organización y teorización dentro del movimiento internacional por la justicia climática en el sur global, en el sur al sur y en el norte y consiste en elegir la opción de un cambio sistémico profundo. El proyecto asume el compromiso de dejar de usar combustibles fósiles y construir un mundo más democrático e inclusivo para salir del contexto tóxico en el que estamos sumergidos. Pero salir lleva tiempo. Por eso, frente a los relatos antiguos colapsados y una posnormalidad que reclama renovación, Klein propone que llevemos a cabo el debate tan postergado sobre el crecimiento como medida de progreso y, esperanzada, sugiere que los años que tenemos por delante sean de reparación “porque si no trabajamos para curar este planeta, entonces, ¿qué estamos haciendo aquí?”

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