Switched-On Zitarrosa

En su último libro, Guitarra negra (Estuario editora), Ramiro Sanchiz propone una teoría-ficción que lee el mítico disco de Alfredo Zitarrosa desde el aceleracionismo y la teoria del horror.

FRANCISCO ALVEZ FRANCESE
Alfredo Zitarrosa

Guitarra Negra, de Ramiro Sanchiz, llega en un momento especial para el Uruguay. Poco después de su publicación, en efecto, el Frente Amplio perdió sus primeras elecciones luego de 15 años de gobierno frente a una coalición de derecha que incluye desde partidos liberales hasta la ultraderecha militarista y esto, que es en sí un evento complejo sobre el que es imposible (ni deseable) dar cuenta en una reseña breve, habla parcialmente del desgaste de un discurso que, por otra parte, es el que el libro de Sanchiz analiza y que tiene en la canción larga de Alfredo Zitarrosa uno de sus ejemplos más perfectos.
Como varias de las novelas de Sanchiz (que discurren todas, en mayor o menor medida, en torno a las peripecias de un personaje recurrente, Federico Stahl) en esta el centro es una desaparición. La búsqueda de un personaje es, además de un disparador clásico de la literatura (puede pensarse, por ejemplo, en prácticamente cualquier novela noir), una forma eficaz de poner en juego algunos dispositivos narrativos que el autor maneja con mucha soltura. Así, en el libro alternan testimonios, mails, fragmentos más narrativos y, finalmente, escritura ensayística, siguiendo la estela de Tango que me hiciste mal, de Gabriel Peveroni y, más fundamentalmente, de Oktubre, de Carolina Bell, libros que también integran la colección Discos.
En este sentido, el libro se nutre de estos lenguajes y los aprovecha para armar la ficción como una colcha de retazos. En esta superposición de voces en torno al vacío del protagonista, Sanchiz explora con gesto iconoclasta una obra intocable del repertorio nacional y, al retorcerla e incluso parodiarla, termina escribiendo un homenaje honesto a una canción que, escuchada hoy, tiene casi tantas debilidades como hallazgos expresivos, tantos momentos de fuerza como caídas.

Las ideas en torno a la letra, seguidilla de pseudopoemas en prosa o, como las llama su autor, “contracanciones”, son muchas. Traductor de la obra completa del inglés Nick Land al español (el segundo tomo de sus ensayos está en proceso), Sanchiz se ha convertido en un gran difusor de las posturas filosóficas refractarias (pos, anti, in, trans) al humanismo, en las que se encuentran los planteos teóricos de autores tan disímiles como el ya mencionado Land, Reza Negarestani, Amy Ireland o Donna Haraway. Siguiendo esta vía, dedica parte de las “notas” (firmadas dentro de la ficción por el desaparecido Stahl) a, primero, probar que “Guitarra negra” es un producto cabal del humanismo de izquierda, con su exaltación de lo natural frente a lo maquínico, sus ideas del “cultivo del alma” y, en este sentido, su confianza en la cultura letrada como medio de mejoramiento individual y colectivo, la entronización del “sujeto”, sus ideas de libertad y la especificidad de “lo humano”, definido en principio contra todo lo otro (lo animal, lo robótico, lo monstruoso, etc.); pero, una vez hecho eso, Sanchiz (mejor dicho Stahl) propone una lectura desde un lugar cercano a las posturas filosóficas que buscan superar a esta corriente, en este caso en clave cibernética y pospolítica.     
En ese afán, la novela —que no deja de ser tal y por lo tanto tiene un argumento que avanza, personajes reconocibles (uno de ellos se llama Ramiro Sanchiz, otro, apenas una silueta, Francisco Álvez Francese), episodios, etc.— entra como por la canción a la historia del Uruguay y pone en discusión temas centrales para la imagen que tenemos del país y de su gente, de su sistema político y de nuestra memoria personal. A través de la serie de procedimientos literarios ya mencionada, Sanchiz logra con mejor ventura en cuanto a lo meramente literario lo que, en otro sentido, parece haberse propuesto en una novela anterior, La expansión del universo, y ensaya una visión particular de la “historia reciente” y del país como espacio de fantasmas y la narración de sus días como historia de horror, en una modulación (sugerida a su vez en los libros de Mariana Enriquez) de la literatura weird en clave rioplatense. Así, y sirviéndose de un amplio número de ejemplos, derivaciones, autores y obras disímiles que van desde películas como El padrino, El rey león o Alien hasta novelas como El corazón de las tinieblas o Neuromante, Sanchiz establece una red que parece producir las ideas en sí misma, a través de esas conexiones obvias o sorprendentes, como una máquina que consume y recicla cultura, la saca de contexto y la vuelve a contextualizar, la desarma y la ensambla con piezas impensadas.

Tomar una obra sagrada como “Guitarra negra” y leerla en un sentido opuesto al que fue concebida, a contrapelo, puede salir muy mal, salvo que esa lectura sea tan radical como la que hace Sanchiz. En el tratamiento de una pieza clave para la tradición de izquierda en Uruguay, escrita desde el exilio político, uno se acerca siempre a las historias familiares y a las experiencias de vida de los posibles lectores, factor que hace que la novela de Sanchiz tenga el peso de un acontecimiento. En este sentido, lo que es realmente interesante es que en la acción radical de desmontaje de la canción en todas sus partes (letra, en la parte más gruesa del libro, y música y voz en el final, en el que se fuerza casi hasta el límite del lenguaje de la crítica musical para ofrecer una visión del disco en tanto que ambient music según la concibió y conceptualizó Brian Eno), el autor logra echar nueva luz a su lírica, que se revela, despojada de los ornatos de la épica de su momento de composición, en sus partes mínimas, de una inesperada belleza.
Entre la lectura canónica y esta, en la interacción de cosas que no estaban hechas para convivir, el libro logra ser por eso, a la vez, ensayo musical, crítica, manual de introducción a los postulados filosóficos mencionados, novela de detectives, historia de amor, juego, broma infinita, y, sobre todo eso, la puesta en movimiento de una de las prosas más singulares que ha dado la literatura uruguaya en los últimos tiempos.  

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